Este viaje no es apto para controladores hipocondríacos.
Por favor no sigas leyendo si cada vez que te notas algo en el cuerpo piensas que te vas a morir, porque en este viaje es posible que te de un patatus.
Te digo esto porque mucha gente pretende hacer viajes y que sea todo perfecto. De esos que después no tienes nada que contar.
De esos que cuando te preguntan solo te sale decir… Ha ido muy bien, estaba muy bien organizado. Punto.
En este viaje es posible que todo lo que piensas que se puede controlar se descontrole.
Lo mejor de todo eso, es que tendrás anécdotas divertidas que contar, es más, el mayor recuerdo que tendrás serán las risas.
Estábamos de camino a la selva, a un sitio donde pretendía ver uno de los animales más bonitos en libertad, haciendo lo que el animal sabe hacer…
Disfrutar de la vida animal. Si más.
Quería verlos y tener la posibilidad de decirle… Que envidia me das cabron.
Tu única preocupación es comer y follar.
Cuando llegamos a Sumatra estábamos tan emocionados de poder verlos que no esperábamos lo que nos iba a pasar.
Llegamos a ese pueblo pequeño en medio de la jungla, de noche, a eso de la una o dos de la madrugada después de esperar en el aeropuerto de Jakarta 4 horas por un problema con el avión que nos debía llevar.
Al día siguiente, nos encontrábamos en un lugar tan increíble que ya nos estaba dando pena dejarlo incluso antes de empezar a caminar por la jungla.
Por la mañana nos despertaron unos sonidos por encima del tejado de la cabaña y el sonido del Gekko que es cómo un chasquido extraño.
Salimos a caminar y a la media hora apareció delante nuestro, bueno, estaba escondido, pero ahí estaba.
Una madre con su cría, un animal enorme y hermoso que se mueve lento y tranquilo por los árboles.
Se acercó a nosotros y nuestro guía le acercó un plátano para que lo vieramos más de cerca.
No se si esto está bien o no, pero se acercó, y él es el guía.
Ese momento fué épico, en la vida te puedes imaginar la belleza de un animal así.
No puedes imaginar la belleza del orangután detrás de la pantalla del móvil, es imposible, por mucho que quieras no vas a sentir ni lo más mínimo.
Se suman un montón de cosas, la temperatura de la zona, la incertidumbre de que hará, la emoción de la persona que hay a tu lado.
No puedes decir que se ve bien detrás de la TV o el móvil, no se puede asemejar.
Por suerte este no fué ese animal el que me atacó. jajaja.
Aquél mono era más cabrón, te lo cuento.
Estuvimos todo el día caminando por la jungla, viendo un paisaje que ni en las películas.
Caminar por la selva es raro, te genera una sensación extraña cómo si de pronto un tigre fuera a salir detrás de una planta.
Además de tener la sensación de que te falta el aire por la humedad concentrada.
Aun así es una sensación que estoy deseando repetir con viajeros.
Cuando llegamos al campamento que verás en una foto más abajo, nos paso esto.
De pronto nos dijeron que podíamos tomarnos una cerveza fresca.
¿Una cerveza fresca después de caminar por la jungla y ver orangutanes?
¿Podría haber un mejor momento, en ese momento?
Pues si.
Que se acercaran unos monos a saludar.
Te diré una cosa, nunca creas que un mono salvaje es tu amigo.
Si has visto películas cómo yo, de niños que se hacen amigos de animales salvajes, te querrás acercar.
No lo hagas.
Yo lo hice.
Cuando me acerqué a ese mono a grabarlo, de pronto el cabrón se abalanzó contra mí, teniendo que salir corriendo cual lagartija.
Fue realmente cómico.
El europeo corriendo delante de un mono.
Y mientras los amigos de la jungla riendo a carcajadas.
De pronto me sentí tan humano que me eché a reír también.



